Compartir. Ahí está la clave.
La poco recomendable manía de entregarse por completo a algo o a alguien. El hacer todo por otras personas. Lo damos todo y al final no damos nada.
Es hora de compartir, no de dar ni de recibir. El bien dicho de "alegrías compartidas dobles alegrías así como las penas compartidas la mitad de pena" es hora de aplicárselo. Todos tendríamos que hacerlo.
Si tú compras un libro y yo otro tendremos dos libros, si los dos compramos el mismo... de qué sirve? Si tenemos sed y un vaso de agua y bebemos los dos del mismo, saciaremos la sed. Si dejas que beba yo te quedarás con sed. Vamos a empezar a compartir, a vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario