jueves, 22 de marzo de 2012

Sonrisas a la carta

 Como si fuera una comida las necesitamos para vivir, sonrisas. Las hay saladas, dulces, amargas pero ahí están, una pizca ácidas y otras picantes. Con ellas se puede picar entre horas, nunca engordan o sí? Qué más da si lo hacen, son vitales.
 Necesarias para coger fuerza, para relajarse, para emocionarse, en resumen para vivir. Cuanto más te sonríes a ti mismo más te sonríen los demás.
  • Las sonrisas saladas: Esas de la gente que, a veces, te cruzas por la calle. Que no esperan nada a cambio por ella sólo que les respondas de la misma manera. 
  • Las dulces: Suelen pertenecer a los niños pero también hay adultos con sonrisas dulces que dan la vida. Que te transportan a donde quieras.
  • Las amargas: Gente que se niega a dejar de sonreír aunque las cosas no vayan de la mejor manera, pero está claro mucho mejor afrontarlo todo con una buena sonrisa.
  • Sonrisas ácidas: Cortas y rápidas, salen y desaparecen. Extrañas.
  • Picantes: Son el cocktail de sonrisas, se mezclan todas, son premonitorias. Maravillosas. A estas los ojos les acompañan con un brillo especial. 

  Sin duda alguna alimentarse a base de sonrisas, propias y ajenas, no llenará la panza pero sí el alma.