Necesarias para coger fuerza, para relajarse, para emocionarse, en resumen para vivir. Cuanto más te sonríes a ti mismo más te sonríen los demás.
- Las sonrisas saladas: Esas de la gente que, a veces, te cruzas por la calle. Que no esperan nada a cambio por ella sólo que les respondas de la misma manera.
- Las dulces: Suelen pertenecer a los niños pero también hay adultos con sonrisas dulces que dan la vida. Que te transportan a donde quieras.
- Las amargas: Gente que se niega a dejar de sonreír aunque las cosas no vayan de la mejor manera, pero está claro mucho mejor afrontarlo todo con una buena sonrisa.
- Sonrisas ácidas: Cortas y rápidas, salen y desaparecen. Extrañas.
- Picantes: Son el cocktail de sonrisas, se mezclan todas, son premonitorias. Maravillosas. A estas los ojos les acompañan con un brillo especial.
Sin duda alguna alimentarse a base de sonrisas, propias y ajenas, no llenará la panza pero sí el alma.

Ningún alimento mejor que una sonrisa... ningún deporte mas sano que sonreír. Me encanta tu clasificación. La vida sería mucho mejor si valorasemos como se merecen todos esos pequeños detalles, que son maravillosos... una sonrisa.. una mirada..
ResponderEliminarAsí es reina. Pero aun estamos a tiempo de aprender a valorar ese tipo de cosas.
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